El dolor no es tu enemigo

“El dolor es una de las fuerzas más poderosas que nos pueden afectar, forma parte de nuestra existencia y de lo que significa ser humano. Puede convertirse en el reto más grande al que nos enfrentemos a lo largo de nuestra vida y, muy a menudo, es un factor determinante a la hora de definir nuestro comportamiento y nuestra experiencia. Pero es también un poder que aumenta nuestra consciencia y constituye una motivación esencial en nuestra forma de aprender, evolucionar, adaptarnos, crear o hallar nuevas soluciones para dificultades y problemas, o en nuestra capacidad para aprender de los errores. El dolor nos humaniza, nos da profundidad, nos aporta humildad y nos hace apreciar la vida, ya que nos recuerda que podemos perderla.

El dolor nos alerta indicando que nuestro cuerpo requiere atención o un cambio, o que necesita algo, y por eso es necesario para nuestra supervivencia y nuestra existencia. El dolor actúa como una frontera que no debemos cruzar, y nos muestra los límites más al la de los cuales podemos hacernos daño o morir. Al formar parte del esfuerzo que hace el cuerpo para estar sano, el dolor se convierte en una experiencia corporal necesaria y natural”- Texto extraido del libreto “Transformar el dolor”

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La semana pasada recibí un regalo que me acompañará en la sala dónde hago mis sesiones del Método Grinberg. Hablábamos y hacíamos un símil entre las olas del mar, que ella pinta desde que comenzó su proceso y las olas que se perciben en el cuerpo durante las sesiones. Cuando sueltas esfuerzos, respiras profundo y sientes tu cuerpo, que es bastante distinto de imaginarlo o visualizarlo, conectas con infinidad de sensaciones hasta ese momento imperceptibles. Muchas personas las describen como electricidad, cosquilleo, vibración, recuerdos de situaciones vividas, olores que vuelven, oleadas de miedo, alegría, tristeza, ternura, placer, quietud o muchas otras sensaciones. Sea cómo sea, un cuerpo sano “sabe” cómo utilizar todo esto para recuperarse y estar mejor.

Comparto con vosotros las palabras de Núria:
“Uns mesos enrere vaig començar un procés del Mètode Grinberg amb l’Ana Cuesta. Fa molts anys que pinto, però des de llavors tan sols he pintat onades de tot tipus. Hi ha un moment concret de les sessions, quan el meu cos esclata d’energia, immòbil i bullint per dins, que sento electricitat. És com una gran ona, de vegades fins i tot m’espanta; però quan deixo que la onada trenqui sentint tot allò que ve per dins, arribo a un estat de quietud total extremadament plaent.onades del cos mètode grinberg Ana Cuesta